Simples mortales, no pueden mirar mi rostro,
no pueden mirar mi espíritu,
salvajes domésticos con temor,
jamás entenderán el verdadero placer,
solo juzgan el sufrir y el dolor,
no entienden que no soy este cuerpo;
soy el espíritu, el alma, que se sirve de él,
es la conciencia, la esencia del alma para poder vivir.
Solo recurres al señor que habita en tu imaginación
aquel dichoso Dios que te facilitara la vida,
cuando el sufrimiento y el dolor invaden tu rostro,
el fracaso y la melancolía marchitan tu corazón
No entiendes que el sufrimiento y el dolor
son el proceso para alcanzar el placer,
¡omite! al divino Dios, que retrasa tu conciencia
¡omite! a las dualidades de placer y dolor
para que podáis alcanzar esa esencia.
Sufrir y morir son conceptos materiales,
el alma siempre perdura.
Nunca hay nacimiento ni muerte para el alma,
habiendo ya existido, jamás deja de existir,
el alma es innaciente, eterna, siempre existente,
inmortal y primordial.
No se le mata cuando se mata al cuerpo
no pueden mirar mi espíritu,
salvajes domésticos con temor,
jamás entenderán el verdadero placer,
solo juzgan el sufrir y el dolor,
no entienden que no soy este cuerpo;
soy el espíritu, el alma, que se sirve de él,
es la conciencia, la esencia del alma para poder vivir.
Solo recurres al señor que habita en tu imaginación
aquel dichoso Dios que te facilitara la vida,
cuando el sufrimiento y el dolor invaden tu rostro,
el fracaso y la melancolía marchitan tu corazón
No entiendes que el sufrimiento y el dolor
son el proceso para alcanzar el placer,
¡omite! al divino Dios, que retrasa tu conciencia
¡omite! a las dualidades de placer y dolor
para que podáis alcanzar esa esencia.
Sufrir y morir son conceptos materiales,
el alma siempre perdura.
Nunca hay nacimiento ni muerte para el alma,
habiendo ya existido, jamás deja de existir,
el alma es innaciente, eterna, siempre existente,
inmortal y primordial.
No se le mata cuando se mata al cuerpo
Dracol Yosh

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