Se puede decir sin temor alguno
Que el poeta es el eterno enemigo del aburrimiento
Arranca y desgarra su piel
Como una fiera salvaje
Muestra las llagas de su cuerpo
Y porta con elegancia la soledad de su vida
EL poeta ser misterioso
De ambula por calles de inhóspitos
Bares de mala muerte
Camina sobre callejones sin salida
Y hay días en que Lustra sus mejores palabras
Las viste con las mejores ropas
Y en domingos por las tardes las saca a pasear
Juntos se columpian en el parque de la esquina
El poeta vive y sobrevive
En álbum de las palabras
Donde queda impresa la memoria de los viejos
Basta que alguien se enamore
Para que el poeta exista
Ser miserable
Fiel trabajador de un oficio suicida
Ser desterrado de la patria edénica
Viaja por los andenes del purgatorio
Abandonado solo a la suerte de su poesía
Escribe y rescribe la condena de la existencia
Y Juega a descubrir las mentiras de la vida
Por naturaleza y gracia divina
El poeta es un gran consumidor de alcohol
Mata el hambre a base de apetitosas palabras suicidas
Una oración pagana le basta
Para saber que está bien
Con algún dios pervertido
Eterno morador de siglos subterráneos
Bestia que se niega a ser domada
Por leyes terrestres y celestiales
Escupe sobre las viseras sangrantes
De políticos corruptos
Sobre sotanas mentirosas
De sacerdotes fascistas
Y pederastas.
Malditos quienes crean que esto es un poema
Lord Polko

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